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2 abr. 2011

PIDIENDO PARA SU MADRE





Pidiendo para su madre

un joven va por la aldea,

y aunque el dolor lo taladre,

sufre, calla y no se queja.


Cuando después de rodar

por las calles y las plazas

se arrodilla ante el altar,

y así lo sorprende el cura.


Y al ver que una mano falta

del brazo de aquel mozuelo,

con voz que es toda dulzura Le dice:

¿Cómo te llamas?

¿Qué haces, di, por este pueblo?


Antón yo me llamo, padre,

y le pedía a la Virgen

que me den una limosna

para que coma con mi madre.


¿Cómo perdiste la mano?

Le dice el cura piadoso.

¿Fue en el taller,

fue en el campo?,


¿O algún reptil venenoso

te ha dejado, hijo mío,

pobre, triste,

y mal parado?


No padre, no fue un reptil

lo que mi mano cortara.

Años van que voy pidiendo

con lagrimas en los ojos

y el dolor cubre mi cara.


Joven muy fuerte fui un día,

mis brazos fueron sostén

de una Madre de alma pura.

¡MADRE! ; palabra sagrada,

ya que Madre solo hay una.

La que con sus besos nos baña,

la que nos canta en la cuna,

la que jamas nos engaña,

¡Mujer que es todo ternura!


¡Qué malo, que malo fui

para con mi Madre amada!

Una noche padre mío

Tiemblo solo al recordarla,


Llegué borracho a mi casa,

y al encontrar a mi madre

que amorosa a mi venía

a darme un beso en la cara.


Con mi mano encallecida

le di tan fuerte en el rostro,

que cayó desvanecida.


Y aquella mujer bendita,

que tantos besos me dio,

estaba en el suelo herida,

y vi una mancha de sangre

que la mente me turbó


¡Maldito, maldito yo,

que a mi madre escarnecía.

Yo no sé lo que pasó,

Solo se que aun vivía,


Alcé a mi madre del suelo

Y al punto curé su herida.


¡Malhaya el hijo maldito

que comete tal afrenta,

y maldito aquel cobarde

Que en su pensamiento alberga

Pegarle a su propia Madre!


Y salí de su aposento

dispuesto, para vengarla;

quien la ofendió fue mi mano,

pues mi mano pagará

porque la había ultrajado.


Y ciego y lleno de ira

cogí el hacha enloquecido,

y a la mano envilecida

Que tal afrenta causara

Al ser que me dió la vida

Y con quien tan ruin me porté,

de un fuerte y certero golpe

de mi brazo la corté.


¡Por eso voy con mi pena

y voy por los pueblos, padre,

pidiendo de puerta en puerta

que me den una lismona p

ara que coma mi madre.


¡FELIZ DIA DE LA MADRE!